En 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una revisión sobre cómo se trata el tema de la salud en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), instrumentos utilizados por los países miembros de las Naciones Unidas para informar a la Convención Marco sobre Cambio Climático (CMNUCC) acerca de sus compromisos para reducir drásticamente sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y adaptarse a los efectos del cambio climático, de acuerdo con lo previsto en el Acuerdo de París del año 2015.

El citado documento analiza el caso de las NDC de 184 países. Casi la mitad de ellas reconocen los impactos negativos del cambio climático en la salud, haciendo referencia a amenazas climáticas (inundaciones, tormentas), enfermedades transmitidas por vectores e inseguridad alimentaria; sin embargo, pese a que 48 países indican haber efectuado evaluaciones de vulnerabilidad, únicamente 18 mencionan que existen evidencias sobre los impactos del cambio climático en la salud pública.

En cuanto a las medidas de adaptación, ninguna NDC plantea la construcción de sistemas de salud resilientes al clima; de las 184 NDC disponibles, 100 se refieren a acciones aisladas, sin abarcar el conjunto de estrategias propuestas por la OMS, y únicamente 6 asignan presupuesto para cumplir con las iniciativas relacionadas con la salud.

Ahora bien, más allá de que un país comprometa medidas específicas para el sector salud, muchas acciones orientadas a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y a la adaptación al cambio climático, propuestas para otros sectores, conllevan importantes “cobeneficios” para la salud pública. Es importante destacar que el mismo informe señala que a nivel mundial, la contaminación del aire, causada por la quema de combustibles fósiles, es responsable de 1 de cada 8 muertes.

Al revisar el informe, se hace evidente que los países deben sacar provecho de esta oportunidad. Así, solo 18 NDC destacan los cobeneficios para la salud de las acciones o políticas de mitigación propuestas, y solamente 5 mencionan los cobeneficios de las acciones de adaptación en la salud. Afortunadamente, el proceso es de carácter iterativo, puesto que los países deben actualizar periódicamente sus NDC, lo cual servirá para aprender del camino recorrido y plantear metas cada vez más ambiciosas.

Cabe mencionar que la NDC de Ecuador, presentada ante la CMNUCC en marzo del 2019, prevé el desarrollo de acciones de adaptación del sector salud centradas en las siguientes temáticas: i) fortalecer capacidades institucionales para generar información sobre los impactos del cambio climático en la salud pública y la implementación de respuestas adaptativas; ii) analizar el riesgo climático de la infraestructura de salud; iii) generar políticas públicas e instrumentos de gestión que permitan enfrentar los impactos del cambio climático sobre la salud; y, iv) implementar sistemas de vigilancia y monitoreo de las enfermedades sensibles a los cambios del clima.

Recomendaciones de la OMS para que las NDC contribuyan a promover la salud en un contexto de cambio climático

La OMS recomienda las siguientes estrategias para potenciar la salud a través de las NDC, que podrán ser aplicadas progresivamente:

Aprovechar los cobeneficios de la mitigación del cambio climático para la salud:

·  Las medidas de mitigación pueden traer importantes beneficios para la salud pública, a través de la mejora en la calidad del aire, la disminución de los impactos directos de eventos extremos sobre las personas y la infraestructura de salud, una mejor productividad agrícola y disponibilidad de alimentos, etc.

 

· Para probar esta afirmación ante los tomadores de decisión, es necesario medir y monitorear los cobeneficios de la acción climática para la salud, e incluirlos en los análisis costo beneficio y la formulación de políticas, así como en todas las acciones orientadas a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero incluidas en la NDC. Las mejoras en la salud pública y otros beneficios sociales deberían servir como indicadores sobre el éxito de las NDC.

 

·  Los cobeneficios de la disminución de emisiones de GEI sobre la salud pública pueden evidenciarse rápidamente si se prioriza la reducción de la contaminación ambiental y contaminantes climáticos de corta vida en las NDC. La quema de combustibles fósiles tiene un impacto negativo directo y significativo en la salud pública. Los contaminantes climáticos de corta vida (CCCV), incluyendo el metano, hollín y ozono troposférico, contribuyen de manera importante a las muertes prematuras por contaminación y tienen un potencial de calentamiento significativo. Al reducirlos, se obtienen ganancias considerables e inmediatas en la salud y la mitigación del cambio climático.

 

· Por otro lado, también será necesario incluir al sector salud en los planes de reducción de emisiones de GEI de las NDC. Los sistemas de salud representan cerca del 10% del PIB mundial y contribuyen a un 4.4% de las emisiones globales netas. Las medidas de mitigación deben apuntar a reducir la huella climática del sector salud, sin limitar la oferta de servicios.

Evidenciar los impactos del cambio climático sobre la salud

·   Las NDC deben incluir una descripción de los impactos del cambio climático sobre la salud. La OMS define al cambio climático como una de las mayores amenazas en contra de la salud pública en el siglo 21. Los impactos actuales y futuros sobre la salud deberían considerarse al momento de formular políticas y acciones prioritarias, no solo en el sector salud, sino también en sectores que forman parte de los determinantes de la salud, tales como energía, alimentación y agricultura, agua, saneamiento, higiene y planificación urbana.

·  Esto significa que los países deberán hacer esfuerzos por establecer la vulnerabilidad del sector salud ante los impactos del clima, y cuantificar los impactos negativos del cambio climático en la salud, incluyéndolos en sus determinaciones sobre la carga de enfermedad.

 

·   Las NDC deberían incluir estimaciones cuantitativas de los impactos actuales y futuros del cambio climático, incluyendo las enfermedades transmitidas por vectores, agua y alimentos; las lesiones o muertes causadas directamente por fenómenos climáticos; las condiciones relacionadas con el calor; la salud ocupacional y otras.

Plantear a la salud como un sector prioritario para la adaptación en las NDC

·  Muchas acciones adaptativas en otros sectores (patrimonio natural, hábitat, agricultura, etc.) pueden traer cobeneficios para la salud. Por lo tanto, la OMS recomienda medir y monitorear esos cobeneficios a lo largo del tiempo e incluirlos en análisis costo beneficio y en los procesos de formulación de políticas.

 

·  Los países deben priorizar a la salud como un sector sensible al clima. Se debe fortalecer a los sistemas nacionales de salud, asegurando su resiliencia ante los cambios del clima, pues estos sistemas deben ser capaces de proteger a las personas más vulnerables ante esas condiciones.

 

·  Es necesario que exista coherencia entre las políticas. Se debe asegurar que los esfuerzos nacionales por enfrentar los impactos del cambio climático en la salud se vean representados en políticas climáticas e instrumentos de reporte clave, por ejemplo, los planes nacionales de adaptación, las comunicaciones nacionales y las NDC. Los componentes de salud de los planes nacionales de adaptación deberían ser complementarios a los incluidos en las NDC, a fin de evitar la duplicación y asegurar el alineamiento de políticas.

Cómo lograr la implementación de acciones favorables a la salud en el marco de las NDC

La OMS sugiere:

·  Incorporar a representantes de los ministerios de salud en el desarrollo de las NDC y otras políticas relacionadas con la respuesta ante el cambio climático.

 

·   Asegurar financiamiento suficiente para que el sector salud pueda enfrentar los crecientes impactos y necesidades de adaptación, derivados del cambio climático.

 

·   Acelerar las acciones de mitigación, a fin de minimizar los impactos sobre la salud.

Medidas propuestas para la adaptación del sector salud en la NDC del Ecuador

La Estrategia Nacional de Cambio Climático del Ecuador considera a la salud como un sector prioritario para la adaptación.

La NDC presentada ante la CMNUCC en 2019 por el Ministerio del Ambiente y Agua, en su calidad de autoridad ambiental nacional y ente rector en materia de cambio climático, considera seis medidas de adaptación para el sector Salud ante los impactos de ese fenómeno. El Plan de Implementación de la NDC (PI-NDC)[1] incluye iniciativas y metas relacionadas con los siguientes aspectos:

·  Evaluar la vulnerabilidad y capacidad adaptativa de la infraestructura de salud, y el riesgo que representa el cambio climático para ciertas condiciones de salud.

 

·  Mejorar la vigilancia de la distribución territorial y altitudinal de los mosquitos vectores del dengue y otras enfermedades de este tipo, gracias al uso de información climática y escenarios de cambio climático.

 

·  Contribuir a la difusión de información sobre los impactos del cambio climático en la salud en general, y sobre la exposición a rayos ultravioleta (UV) y temperaturas extremas en la salud de los trabajadores, y cómo tomar medidas de protección.

 

·  Apoyar a los Gobiernos Autónomos Descentralizados a mejorar la medición de aspectos relacionados con el cambio climático (contaminación ambiental, hábitat y gestión de riesgos), en el marco del Programa Nacional de Municipios Saludables, incorporando lineamientos metodológicos relacionados con los impactos del cambio climático, con la finalidad de monitorear y documentar medidas para disminuir el impacto del cambio climático en la salud de la población de los GAD incluidos en este Programa.

 

Autores:

Cecilia Falconí
Médica especialista en Salud Pública, consultora en políticas de salud y cambio climático

Jorge Núñez
Coordinador del proyecto Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PLANACC)

 

Bibliografía

1. World Health Organization. Health in National Determined Contributions (NDC): a WHO review. Geneva : s.n., 2020. Licence CC-BY-NC-SA 3.0 IGO.

2. Ministerio del Ambiente del Ecuador. Estrategia Nacional de Cambio Climático 2012-2025. Quito : s.n., 2012.

3. Ministerio del Ambiente del Ecuador. Contribución Determinada a Nivel Nacional 2020-2025. Quito, 2020.

 

 

 

[1] El Plan de Implementación de la Primera Contribución Determinada a Nivel Nacional de Ecuador, en su componente de adaptación, es formulado bajo el liderazgo de la Subsecretaría de Cambio Climático del Ministerio del Ambiente y Agua (MAAE), contando para el efecto con la asistencia técnica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a través del Proyecto Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PLANACC), con el financiamiento del Fondo Verde para el Clima (FVC) y recursos adicionales de la Cooperación Internacional a través de: Agence Française de Développement (AFD), Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), Cooperación Técnica Alemana (GIZ), NDC-Partnership, The Nature Conservancy (TNC) y World Resources Institute (WRI).

 

 

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