La movilidad en bicicleta es sostenible, sencilla, asequible, fiable, limpia y ecológica. Foto: Cristiana Raluca - Pexels.

La situación actual de la pandemia por COVID-19  ha producido una crisis a nivel mundial y este problema no es solo de carácter sanitario, sino también humanitario, social, ambiental y sobre todo económico. Bajo este contexto, muchos países se encuentran pensando cual será la mejor estrategia para la reactivación económica. A pesar de que es urgente reactivar las economías, los países alrededor del mundo deben coincidir en un enfoque de desarrollo sostenible y equitativo, que ponga soluciones al cambio climático y no deje a nadie atrás.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas afirmó que la región no tiene otra opción estratégica que avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible a través de una mayor integración para mitigar los efectos de la pandemia del COVID-19 en la región [1].

Pero… ¿cómo podremos cambiar la economía sin promover otro modelo energético? Es evidente que las actividades productivas y comerciales se han visto afectadas, parando el sector comercial, transporte, industrias, entre otras; lo que ha ocasionado que la demanda de energía fósil decaiga de manera significativa. De manera paralela, la alta oferta de materia prima y derivados de petróleo han ocasionado la peor caída de precios en la historia, justo durante esta pandemia.

Definitivamente, la reducción del consumo de energía fósil particularmente ha sido beneficioso para el ambiente y la salud humana. Hemos visto postales espectaculares a nivel mundial libres de contaminación. Sin embargo, muchos expertos consideran que no es más que un pequeño respiro que henos dado al planeta, tras la intensa actividad humana. Esta situación originada por una pandemia es momentánea. En poco tiempo, se reactivarán las actividades de la misma manera que hemos hecho hasta ahora. Si no cambiamos la matriz energética, tendremos problemas de contaminación y cambio climático peores a los que ya se han manifestado en todo el planeta: mayores inundaciones, sequias cada vez más recurrentes, cambios bruscos de temperatura, y en general fenómenos atmosféricos cada vez más adversos, incremento de enfermedades tropicales, respiratorias, entre otras.

Sin embargo, por otro lado, la demanda de electricidad se ha incrementado considerablemente, así que ¿cómo podremos evolucionar hacia una energía más eficiente, asequible y sostenible y al mismo tiempo responder de manera inmediata a los retos cada vez más urgentes y desafiantes? Países como Ecuador, han invertido importantes esfuerzos en diversificar su matriz energética y desplazar el uso de combustibles fósiles en la generación de energía. De esta manera, Ecuador ha generado hasta un 90% de electricidad con fuentes de energía limpia en el Sistema Nacional Interconectado [2]. El reto es que a medida que las actividades como la educación en casa, el teletrabajo o el comercio electrónico incrementen, será necesario garantizar la generación de más energía limpia y no se regrese a modelos altamente contaminantes y emisores de gases de efecto invernadero.

Entonces ¿cuál es el escenario que se nos presenta por delante? ¿Cuáles son realmente las oportunidades?

•       Es esta una oportunidad para producir de manera sostenible. Evidentemente ahora la industria debe ahorrar y producir más y es aquí donde la eficiencia energética y energía renovable son indispensables. Por ejemplo, en 2013 se implementaron sistemas de gestión de energía en 17 empresas del Ecuador produciendo un ahorro de $50 970, evitándose 6 501 toneladas de CO2 eq y disminuyendo el consumo de Diesel de 378 360 galones por año [3].

•       Por qué no pensar en aprovechar los residuos y generar energía. Ecuador cuenta con una amplia y variada producción agrícola, la cual luego de su aprovechamiento generar residuos con un alto potencia de generar energía calórica o producción de biogas entre otras. De acuerdo Altas bioenergético del Ecuador los principales cultivos con potencial energético y mayor volumen de producción de residuos son: la palma africana que genera cerca de 6,9 millones de toneladas anuales (equivalente a la energía contenida en 653 millones de galones de diésel) y el cacao que produce 2 millones de toneladas anuales (equivalente a 101 millones de galones de diésel) [4]. Esta oportunidad de inversión mueve una amplia cadena de producción desde la recolección de materia prima, hasta la producción de bio productos e incluso uso de energía de forma directa.

•       Podemos usar el transporte para los trayectos realmente necesarios y promover una movilidad más sostenible. El transporte, sin duda, es necesario para las actividades económicas, sobre todo bajo las condiciones de aislamiento debido a la pandemia. Es entonces cuando los negocios necesitan invertir en sistemas de gestión de logística o adherirse a plataformas informáticas que permitan contactar con los transportistas utilizando métodos de logística de transporte y respondiendo en menor tiempo a los clientes.

Hay muchas nuevas opciones a las cuales la población se puede adaptar y la pandemia nos invita a pensar en innovar y optimizar recursos para un desarrollo sostenible. Un ejemplo muy claro es el fomento del uso de las bicicletas. Como ejemplo, el Municipio de Quito, con una inversión de $460 000 desde abril del presente año ha incrementado 62,5 kilómetros adicionales en sus ciclovías [5]; además, se está considerando un transporte intermodal para poder cubrir la demanda de transporte en la ciudad cuando regresemos a las actividades. Otras opciones son compartir el automóvil con otras personas, y así evitar la saturación del sistema de transporte público. Todas estas estrategias nos invitan a adaptarnos a nuevas circunstancias que de manera práctica y de manera simultánea reducen los efectos ambientales y con ello, el uso desmedido de recursos.

 

Verónica Guayanlema, Especialista en energía Programa de Apoyo NDC

 

[1] CEPAL, América Latina y el Caribe ante la pandemia a del COVID -19: efectos económicos y sociales, abril 2020, Santiago de Chile.

[2] ARCONEL, Balance Nacional de Energía Eléctrica, Marzo 2020. Disponible en: https://www.regulacionelectrica.gob.ec/balance-nacional/

[3] Ministerio de Electricidad y Energía Renovable, Eficiencia energética Sector Industrial, 2014, disponible en: http://historico.energia.gob.ec/eficiencia-energetica-sector-industrial/

[4] Ministerio de Electricidad y Energía Eléctrica, Instituto de Preinversión y Atlas bioenergético del Ecuador, Ministerio Coordinador de Producción, Empleo y Competitividad, 2014. Disponible en: http://biblioteca.olade.org/cgi-bin/koha/opac-detail.pl?biblionumber=5720

[5] Secretaria de Movilidad de Quito, Plan de Ciclovías Emergentes para Quito, 

Icon of SDG 11 Icon of SDG 12 Icon of SDG 13

PNUD En el mundo

Estás en PNUD Ecuador 
Ir a PNUD Global