Foto: PNUD/ Lena Mucha

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), hay un total de 272 millones de migrantes en el mundo. Esta cifra representa el 3,5 por ciento de la población del planeta. La gran mayoría sale de sus países por motivos relacionados a la reunificación familiar y estudios y dos tercios lo hacen por temas laborales. Además, están las personas que tuvieron que abandonar sus países a causa de la guerra y la persecución. A este último grupo, se le denomina personas desplazadas a la fuerza o refugiadas.

Los crecientes números de personas en situación de movilidad humana responden a las “transformaciones económicas, sociales, políticas y tecnológicas”[1] de nuestro mundo actual,  lo que ha llevado a los países y estados receptores a actualizar sus agendas políticas para responder a un tema que cada día toma mayor relevancia.

Estas transformaciones y el contexto de movilidad humana han sido parte de la historia de la humanidad, lo siguen siendo y sin duda se convierten en una puerta abierta a un abanico de oportunidades de aprendizaje, desarrollo y crecimiento.

A pesar de que la movilidad humana es un tema prioritario en la agenda de varios países, todavía quedan varios desafíos que atender. Como, por ejemplo, la manera en que la que está población es percibida por la comunidad local. Algunas personas solo ven esto como un reto a nivel económico y social; sin considerar, el aporte que puede generar al país de acogida, por supuesto, bajo estrategias y políticas que promuevan su integración socioeconómica.

La experiencia y estadísticas internacionales han demostrado durante años que las personas en movilidad humana, incluidas migrantes y refugiados, contribuyen (desde múltiples variables) al desarrollo de los países de acogida y por supuesto de los de origen. A partir de estas investigaciones y contenidos con información y estadística sobre estos aprendizajes, se está fortaleciendo la sensibilización y la identificación del contexto de movilidad humana como una oportunidad de desarrollo.

Algunos ejemplos de los más grandes aportes que este grupo humano puede brindar al desarrollo social y económico son:

1.      Diversidad de la población en movilidad humana: Movilidad humana no solamente es hablar de migrantes que salieron en busca de oportunidades laborales o población refugiada, es hablar también de personas que retornan a su lugar de origen, estudiantes extranjeros, personas con misiones de otros países, entre otros. Es esta diversidad cultural y profesional la que genera un aporte valioso desde cada uno de estos grupos, pues cuentan con diferentes visiones para abordar las problemáticas y proponer alternativas, partiendo de las experiencias obtenidas tanto en lo local como en otros contextos por fuera de sus países de origen; todo ello da como resultado ejemplos de buenas prácticas, fortalecimiento de la innovación social, transferencia de conocimientos y desarrollo.

2.      Incidencia de la migración en el mercado laboral:  Morales y Pierola (2020), ponen en evidencia a través de un análisis econométrico, que el incremento del 1% de personas provenientes de Venezuela en el Perú, resulta en el aumento del 1,5% de la probabilidad de que una persona local sea empleada por fuera del sector “servicios”. También se muestra que hay un efecto positivo en los salarios y el empleo para los que tienen educación terciaria y una pequeña disminución de los niveles de informalidad entre los trabajadores nativos con altos niveles de educación. Es así como la llegada de inmigrantes venezolanos parece incentivar el paso al sector formal de los trabajadores con altos niveles de cualificación, contribuyendo a un aumento general de su empleabilidad (Morales & Pierola, 2020). En la misma línea, la fuga de profesionales en el país de origen genera una brecha en el mercado laboral, favoreciendo el incremento de plazas de trabajo para la población que decidió no salir de su país, orientándolos incluso a desarrollar nuevas habilidades y capacidades, teniendo como resultado: a) Capital Humano local más capacitado; b) Incremento en los puestos de trabajo disponibles (Stark et al., 1997).

3.      Emprendimiento y desarrollo empresarial: Aun cuando el desarrollo de empresas sostenibles sigue siendo un reto, la necesidad de buscar fuentes de subsistencia para las personas en movilidad humana hace que emprender pueda convertirse en una oportunidad. Estas iniciativas pueden ser efectivas si van de la mano con programas de formación y capacitación impulsados por instituciones públicas o privadas, simplificación de trámites, acceso a servicios financieros y tecnológicos y diálogo social. De esta manera, se puede que incentivar la creación o fortalecimiento de iniciativas productivas de población en movilidad humana y población de acogida, así como el desarrollo de sectores productivos y cadenas de valor.

4.      Capital Humano: La población en movilidad humana aporta con su capital humano a los países de acogida. Algunos de ellos también invierten y ayudan a impulsar la innovación. Más allá de su contribución al mercado laboral, este grupo de personas también son consumidors que ayudan a incrementar la demanda agregada, el consumo local, pago de servicios públicos y generación de tributos. Estos elementos sumados al incremento de la capacidad productiva de los países favorecen al crecimiento del PIB y su competitividad en el entorno internacional.

5.      Remesas: Constituyen una fuente importante de flujos de financiamiento externo. Por ejemplo, durante la pandemia de COVID-19 miles de migrantes ecuatorianos en el exterior se convirtieron en un soporte para la economía de familias en el lugar de origen. A inicios de octubre de 2021 el Banco Central del Ecuador reportó un repunte en el flujo de las remesas que llegaron al país en el primer semestre del año, con un récord de 2 008,68 millones de dólares. Esto se debió gracias a la recuperación económica de países de destino donde residen migrantes del Ecuador: Estados Unidos, España e Italia.

6.      Aporte al PIB: De acuerdo con un reporte del Fondo Monetario Internacional (FMI)sobre los efectos de la migración en Latinoamérica, en el contexto de la situación por Venezuela, se indica que los grandes flujos de migrantes y refugiados pueden ocasionar un crecimiento en el largo plazo del PIB del 3% al 5% en la economía receptora a 2027. Esto siempre y cuando en el corto plazo se promueva su adecuada integración en el mercado laboral y se validen sus títulos profesionales. Más del 51% de la población venezolana en el Ecuador cuenta con estudios superiores en áreas relacionadas con la administración, educación, ingeniería y salud[2]. Sin embargo, en un estudio realizado por el Banco Mundial en 2020, se indica que el 72% de la población venezolana declara que sus habilidades fueron mejor utilizadas en su país de origen que en el Ecuador.

 

Para aprovechar al máximo las oportunidades de desarrollo que brinda la movilidad humana se requiere que los Estados generen una plataforma de protección social que garantice y proteja los derechos de las y los migrantes, faciliten su acceso a los servicios públicos y privados, así también como el impulso a la integración socioeconómica y la cohesión social con el fin de construir una sociedad más inclusiva, justa y pacífica.

 

Escrito por: Juan Carlos Rodríguez, Comunicación Programa Integra


 

[1] https://publications.iom.int/system/files/pdf/wmr_2020.pdf

[2] https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---americas/---ro-lima/documents/publication/wcms_759355.pdf

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