Ana María Guacho, lideresa indígena y representante del pueblo Puruhá, Ecuador. Foto: Proyecto Global ABS PNUD-GEF Ecuador.

Entre 2016 y 2019, Ecuador ha logrado depositar voluntariamente 204 conocimientos tradicionales asociados a los recursos biológicos, expresiones culturales tradicionales, cosmovisión y espiritualidad indígena, informó recientemente el Servicio Nacional de Derechos Intelectuales (SENADI) del Ecuador.

Este hecho, un notable avance del país en su implementación del Protocolo de Nagoya sobre acceso a recursos genéticos y repartición justa de los beneficios (APB), es el resultado del esfuerzo conjunto entre el SENADI, el Ministerio del Ambiente del Ecuador (MAE), la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología, e Innovación (Senescyt) y el Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO) en el marco de la ejecución del Proyecto Global ‘Acceso a los Recursos Genéticos y Participación en los Beneficios’ (ABS), ejecutado con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Programa de Voluntarios de Naciones Unidas (VNU) y el financiamiento del Fondo Mundial para el Medio Ambiente Mundial (FMAM).

El depósito voluntario es un instrumento preventivo para evitar el acceso ilegal a conocimientos tradicionales de pueblos indígenas y comunidades locales. En Ecuador es implementado por el SENADI como un mecanismo de propiedad intelectual colectiva, amparado en el Código Orgánico de la Economía Social de los Conocimientos, Ciencia y Tecnología.

“Es una herramienta que precautela los derechos consuetudinarios relacionados a pueblos indígenas y comunidades locales, articulándose de esta forma a los principios del Protocolo de Nagoya hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030”, explicó,  Sumak Bastidas. coordinadora nacional del Proyecto Global ABS PNUD-GEF en Ecuador.

Durante el proceso, se han beneficiado en total 5 nacionalidades indígenas, huaorani, siona, tsáchila, shuar y cofán. y6 comunidades de la región andina y de la Amazonía. Los conocimientos depositados son en su mayoría utilizados por mujeres y están relacionados con la medicina ancestral asociada a espiritualidad (cosmovisión), lo que evidencia que el conocimiento tradicional de los pueblos indígenas y comunidades locales están íntimamente ligados a la biodiversidad.

El impulso inicial fue dado por la Unidad de Conocimientos Tradicionales (UGCT) de SENADI –, que comenzó a implementar en 2016 un proceso de acompañamiento técnico y sistemático para la preservación, promoción y protección de los conocimientos tradicionales, llamado “Depósitos Voluntarios de Conocimientos tradicionales de las comunidades indígenas y locales del país”. A partir de 2018 se sumó el apoyo técnico del Componente VNU y los proyectos Conservación de Anfibios del Ecuador y Uso Sostenible de sus Recursos Genéticos (PARG)  y ABS.

Los talleres de empoderamiento sobre “Mecanismos de protección de conocimientos tradicionales, Protocolo de Nagoya y ODS”, desarrollados bajo el liderazgo del Componente VNU, también han sido un aporte importante. “Esas actividades han tenido un alto porcentaje de participación de los ancianos y las ancianas de sabiduría, con quienes se mantuvieron reuniones y un diálogo de saberes, con la finalidad de realizar el levantamiento en campo de los conocimientos tradicionales y del uso de las plantas medicinales”, añadió Sumak Bastidas.

Antecedentes

Ecuador es un país multiétnico, en el cual conviven 14 nacionalidades y 18 pueblos con un cúmulo de saberes y conocimientos tradicionales.

En materia de derechos colectivos para pueblos indígenas, afroecuatorianos y montubios, el Código Orgánico de la Economía Social de los Conocimientos, Creatividad e Innovación (COESCCI) y el Código Orgánico Ambiental son normas jurídicas que han abierto un escenario favorable para la construcción del Régimen ABS en el Ecuador.

De hecho, el proceso de “Depósitos Voluntarios de Conocimientos tradicionales de las comunidades indígenas y locales del país” se encuentra estipulado en el Art. 523 del Código Orgánico de la Economía Social de los Conocimientos Creatividad e Innovación (COESCCI).

Allí se señala que “los legítimos poseedores podrán realizar un depósito de sus conocimientos tradicionales (…) de carácter confidencial y restringido al público. El objetivo de este depósito será evitar apropiaciones ilegítimas de dicho acervo cognitivo, así como también, será un medio de verificación para el reconocimiento de los derechos colectivos sobre conocimientos tradicionales que puedan ser infringidos en cualquier solicitud de derechos de propiedad intelectual”. Asimismo, el texto indica que el depósito de los conocimientos tradicionales no otorga al depositario ninguna autorización de concesión de uso y acceso para terceros, sino que siempre se requerirá la autorización expresa de los proveedores de conocimiento tradicional”.

En este sentido, la normativa ha representado una oportunidad para apoyar al fortalecimiento de capacidades de comunidades ancestrales, así como para crear confianza entre usuarios y proveedores de recursos genéticos asociados o no a conocimientos tradicionales, para su uso y aprovechamiento en Ecuador.

Los conocimientos tradicionales en el Protocolo de Nagoya

El conocimiento de las propiedades y beneficios de los recursos biológicos y genéticos presentes en la biodiversidad ha sido aprendido, desarrollado y transferido por los pueblos originarios durante generaciones.

Ese acervo de innovaciones y prácticas de las comunidades indígenas y locales (CIL), en el ámbito del acceso a los recursos genéticos y participación justa en los beneficios (ABS por sus siglas en inglés) es conocido como conocimientos tradicionales.

El Protocolo de Nagoya considera a los conocimientos tradicionales como elementos fundamentales en la preservación e incremento de la diversidad biológica y como una fuente vital de información para identificar los usos de los recursos genéticos de los cuales se puede beneficiar la humanidad. Estos conocimientos son particularmente valiosos para los bioprospectores y para la industria de alimentos, medicamentos, prendas de vestir y abrigos hasta prácticas para la agricultura y la ganadería.

Es por ello por lo que, en el Artículo 8(j) de la Convención Diversidad Biológica se establece la necesidad de que los gobiernos respeten, preserven, mantengan y promuevan una mayor aplicación de los conocimientos tradicionales con la aprobación y la participación de las CIL pertinentes.

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