Matilde Mordt, representante del PNUD en Ecuador; Tarsicio Granizo, director de WWF en Ecuador; Astrid Torres, coordinadora de Efecto Latam; y Yolanda Kakabdase, cofundadora de Sistema B en Ecuador

Un nuevo índice experimental nos ofrece una nueva visión del progreso humano que combina el desafío de combatir la pobreza y la desigualdad, con la necesidad de aliviar la presión que ejerce la humanidad sobre el planeta

Ecuador se mantiene como un país de desarrollo humano alto

Quito, 2 de marzo de 2021– La oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Ecuador realizó un evento de presentación del Informe sobre Desarrollo Humano 2020 ‘La proxima frontera: el desarrollo humano y el Antropoceno’, en el cual participaron el ministro de Asuntos Exteriores y Movilidad Humana del Ecuador, Luis Gallegos Chiriboga y el director para América Latina y el Caribe del PNUD, Luis Felipe López Calva.

La pandemia de la COVID-19 constituye la crisis más reciente que ha enfrentado el mundo, pero no será la última a menos que los humanos moderemos las presiones que ejercemos sobre el planeta. Así lo señala el recién publicado informe, que incluye un nuevo índice experimental sobre progreso humano en el que se integran las emisiones de dióxido de carbono y la huella material de los países (una medida de la extracción de materias primas en el mundo para cubrir la demanda nacional).

El Informe presenta a los líderes mundiales una cruda realidad: o toman medidas contundentes para reducir la inmensa presión que estamos ejerciendo sobre el medio ambiente y el mundo natural, o el progreso de la humanidad se detendrá. Asimismo, considera que las personas y el planeta estamos entrando en una era geológica completamente nueva, el Antropoceno o era de los seres humanos. En este contexto, los autores afirman, ha llegado la hora de que todos los países, ricos y pobres, rediseñen sus trayectorias de progreso asumiendo de manera plena, el estrés que estamos ejerciendo sobre la Tierra, y desmantelando los enormes desequilibrios de poder y de oportunidades que impiden el cambio.

 

Luis Gallegos Chiriboga, ministro de Asuntos Exteriores y Movilidad Humana del Ecuador

En su intervención, el canciller resaltó que la pandemia ocasionada por la Covid-19 y sus devastadores efectos en todo el planeta “nos obligan a consensuar medidas urgentes para lograr la recuperación postcovid de todos los países, sin dejar a nadie atrás, incluyendo principalmente a los más vulnerables”. Por tal motivo, insistió en que la prioridad de los organismos internacionales “deben ser los países en desarrollo, de renta media y baja, y aquellos cuyas economías han sido severamente golpeadas por la pandemia y sus consecuencias”.

Por otra parte, el ministro Gallegos destacó que “Ecuador ha integrado en sus normas y política pública, la protección ambiental y la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica”.

En ese sentido resaltó que el país superó la «Meta Aichi» de conservar al menos el 10% de las zonas marinas y costeras para 2020, estas metas tienen como propósito detener la pérdida de la naturaleza. En ese mismo objetivo, Ecuador adhirió a iniciativas como la “Alianza Global por los Océanos” y la “Coalición de Alta Ambición para la Naturaleza y las Personas”.

El país además cuenta con una Contribución Nacional Determinada que incorpora medidas para garantizar los derechos de los grupos vulnerables con enfoque de género. Además, avanza en la generación de políticas como la Estrategia Nacional de Financiamiento Climático 2021-2030, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático y el Plan de Descarbonización de la economía al 2050, iniciativas en las que el país cuenta con el apoyo del PNUD.

Estas acciones -sostuvo el canciller- requieren ser fortalecidas a través de una mayor cooperación internacional basada en los principios de solidaridad, equidad y responsabilidades comunes pero diferenciadas, además de una participación activa de todos los actores relevantes con plena garantía de los derechos de acceso a la información, justicia y reparación.

Foto: Luis Felipe López-Calva, director para América Latina y el Caribe del PNUD

Por su parte, el director regional del PNUD afirmó que la pandemia de la Covid-19 ha puesto de manifiesto los retos estructurales de América Latina y el Caribe, y amenaza con revertir décadas de desarrollo y los logros alcanzados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y que en 2020 la actividad económica en la región se ha contraído más del 7 % y se han perdido 34 millones de empleos.

También, destacó la exacerbación de la pobreza y la desigualdad y citó cifras de la Evaluación Socioeconómica Covid-19 de los efectos e impactos de la pandemia, realizada por el Gobierno de Ecuador con apoyo del Banco Mundial, el Sistema de Naciones Unidas y la Unión Europea. En este sentido, los indicadores de pobreza del Ecuador muestran un retroceso de una década, pasando de 4,3 a 6,4 millones de personas viviendo en condiciones de pobreza. Y de 1,5 a 2,3 millones en pobreza extrema.

 

Mónica Andrade, responsable del Área de Ambiente y Energía del PNUD en Ecuador

Mónica Andrade, responsable del Área de Ambiente y Energía del PNUD en Ecuador, a cargo de la presentación general de los mensajes y recomendaciones del Informe sobre Desarrollo Humano 2020, señaló que es la hora de trazar trayectorias audaces y novedosas en desarrollo, algo que es “posible y práctico”.

Andrade mostró que el documento ofrece hasta 20 soluciones basadas en la naturaleza, y que abarcan diferentes sectores, desde la agricultura y el transporte, hasta el turismo, la salud y las finanzas.

“Podemos actuar de manera colectiva para lograr nuevas soluciones basadas en nuevas normas sociales, mejorar los incentivos y las regulaciones y trabajar con, y no en contra de la naturaleza”, concluyó.

De izda. a dcha.,José Martino, oficial de Comunicación del PNUD en Ecuador; Fernando Pachano, responsable del Área de Gobernabilidad y Desarrollo Inclusivo del PNUD en Ecuador; y Mónica Andrade, responsable del Área de Ambiente y Energía del PNUD en Ecuador

Fernando Pachano, responsable del Área de Gobernabilidad y Desarrollo Inclusivo del PNUD en Ecuador, reiteró ante los medios de comunicación que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible no solo responde a los retos sociales, ambientales y económicos citados en el Informe, sino que a partir de las soluciones propuestas, además ofrece oportunidades de negocio para el sector privado.

Reflexiones sobre el IDH

Tras la presentación general del Informe, tuvo lugar un conversatorio en el que participaron Matilde Mordt, representante del PNUD en Ecuador; Yolanda Kakabadse, cofundadora de Sistema B en Ecuador; Astrid Torres, coordinadora de Efecto Latam y Tarsicio Granizo, director de WWF en Ecuador. El panel fue moderado por José Martino, oficial de Comunicación del PNUD en Ecuador.

De izda. a dcha., José Martino, oficial de Comunicación del PNUD en Ecuador; Matilde Mordt, representante del PNUD en Ecuador; Tarsicio Granizo, director de WWF en Ecuador; Astrid Torres, coordinadora de Efecto Latam; y Yolanda Kakabdase, cofundadora de Sistema B en Ecuador

En relación con el necesario cambio en las normas sociales, sobre la relación de los seres humanos con la naturaleza y la gestión de sus recursos, Matilde Mordt subrayó que la juventud está impulsando cambios, sin embargo, añadió,  “no tenemos tiempo para esperar a nuevas generaciones, pues tenemos que cambiar las normas ahora”.

Astrid Torres puso de relieve que los cambios pasan por información y educación accesible para todas las personas, e hizo un llamado a los medios de comunicación y actores gubernamentales para que brinden espacios de participación a jóvenes.

Tarsicio Granizo apeló a comprender la integralidad de los problemas que atañen a la humanidad y el planeta, indicando que los desafíos ambientales y sociales se retroalimentan y refuerzan entre sí, por lo que es necesario buscar un equilibrio. Recordó las desigualdades existentes, resaltando que el 9% de la población de mundial vive en la extrema pobreza, cuando la población más rica, el 1% de la población, tiene más recursos que el resto de la población mundial junta. Del mismo modo, citando un reporte de WWF, afirmó que la pérdida de especies es cada vez más preocupante.

Yolanda Kakabse destacó que somos observadores y exploradores del Antropoceno y que necesitamos reconocer las angustias de las personas y de los ecosistemas, así como una calidad de vida que incluya el ambiente como un factor de bienestar. Por otro lado, citó que actualmente el sector privado, a través de las empresas “B”, buscan minimizar su impacto en el ambiente y contribuir al cambio transformacional necesario para reinventar la relación con la naturaleza. En este sentido, Matilde Mordt señaló ejemplos en Ecuador, como el programa PROAmazonía, una iniciativa de los Ministerios de Ambiente y Agricultura del Ecuador, con apoyo del PNUD, y el financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y el Fondo Verde para el Clima (GCF), que promueve conversación de bosques y producción sostenible, siendo estos ejes una política de Estado.

Galería de fotos del evento

Vídeo de la presentación y conversatorio

De izda. a dcha., José Martino, oficial de Comunicación del PNUD en Ecuador; Matilde Mordt, representante del PNUD en Ecuador; Tarsicio Granizo, director de WWF en Ecuador; y Astrid Torres, coordinadora de Efecto Latam.

Un nuevo índice mide impactos en el ambiente

La edición del 30 aniversario del Informe sobre Desarrollo Humano, “La próxima frontera: desarrollo humano y el Antropoceno”, introduce una variante experimental del Índice de Desarrollo Humano (IDH).

Al ajustar el IDH, que mide la salud, la educación y el nivel de vida de los países, para incorporar otros dos elementos — las emisiones de dióxido de carbono y la huella material de los países— el nuevo índice ilustra la transformación que podría darse en el ámbito del desarrollo si tanto el bienestar de las personas como la integridad del planeta fueran considerados de manera conjunta como piedras angulares de la definición de progreso humano.

El Índice de Desarrollo Humano ajustado por presiones planetarias (PHDI, por sus siglas en inglés) saca a la luz un nuevo panorama mundial con una perspectiva menos idílica y más sincera sobre el progreso humano. Por ejemplo, más de 50 países abandonan el grupo de desarrollo humano muy alto, como reflejo de su dependencia de los combustibles fósiles y su huella material.

A pesar de estos ajustes, países como Costa Rica, Moldavia y Panamá suben al menos 30 puestos, mostrando que es posible reducir la presión sobre el planeta.

Ecuador y el Índice de Desarrollo Humano

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) es una medición compuesta de la longevidad, el nivel de vida y la educación, desafiando las evaluaciones puramente económicas del progreso de las naciones.

El IDH de Ecuador en 2019 fue de 0.759, lo que mantiene al país en la categoría de desarrollo humano alto y en el 86º lugar de 189 países y territorios.

Entre 1990 y 2019, el IDH de Ecuador aumentó de 0.648 a 0.759, un incremento del 17.1%.


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Para descargar el Informe sobre Desarrollo Humano 2020: http://hdr.undp.org/en/2020-report/download

Para solicitar más información y entrevistas con los medios, pueden ponerse en contacto con:

José Martino: jose.martino@undp.org; Melina Loayza, melina.loayza@undp.org

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ACERCA DEL PNUD:

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo es el principal organismo de las Naciones Unidas dedicado a poner fin a la injusticia de la pobreza, la desigualdad y el cambio climático. Trabajamos con nuestra extensa red de expertos y aliados en 170 países para ayudar a las naciones a construir soluciones integradas y duraderas para las personas y el planeta.

 

Pueden obtener más información ec.undp.org o seguirnos en @PNUDEcuador

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