Sistema de secado de cacao diseñado por la la Asociación de Productores de Cacao de Fino Aroma en Ecuador (APROCANE).

La Red de Laboratorios de Aceleración quiere evidenciar soluciones mediante la experimentación de lo que sí funciona y lo que no para el diseño de políticas públicas de desarrollo. El éxito de los ciclos de aprendizaje depende en gran medida de la inteligencia colectiva, es decir, de la participación de múltiples actores a lo largo del proceso: desde la identificación de las necesidades y soluciones, a la recolección de datos, al diseño de experimentos y su fase de crecimiento.

El mapeo de soluciones, bajo el principio de inteligencia colectiva, consiste en ir más allá de la investigación clásica, donde el investigador es un actor externo que extrae información en una bitácora y llega a conclusiones que no necesariamente reflejan la realidad, mucho menos la transforman. Teniendo esto en mente, se elaboró la Guía Metodológica para la Búsqueda Participativa de Soluciones Comunitarias, una herramienta para que sean las mismas comunidades quienes identifiquen sus necesidades y soluciones.  La línea entre investigador e investigado sería esfumada.

En diciembre, el Programa de Pequeñas Donaciones del PNUD estableció un itinerario de visitas comunitarias a nivel nacional para establecer una línea base para su séptima fase operativa. Esto se convirtió en una oportunidad para que el equipo del Laboratorio de Aceleración acompañáramos y validáramos nuestra guía con las poblaciones rurales del Ecuador en tres regiones: Sierra, Costa y Amazonía.

El Laboratorio de Aceleración se enrumbó en estas tres direcciones para abrir los ojos y confirmar que no todos los caminos llevan a Roma, a una única cosmovisión, sino a una multiplicidad de expresiones de soluciones creativas. Esta es la primera entrega con una crónica de los recorridos en la Costa y la Sierra.

Recorrido 1: La Costa

Construyendo una red nutricional entre familias

Hace tres años, la Asociación de Productores de Cacao de Fino Aroma en Ecuador –APROCANE– desarrolló una inspiradora solución. Por medio de la Fundación Codespa obtuvieron fondos para una única compra de pollos. En lugar de distribuirlos entre un grupo de familias por una sola vez, diseñaron un esquema innovador para asegurar su sostenibilidad a largo plazo.

La asociación provee kits nutricionales a varias familias, que incluyen 50 pollos, vitaminas, balanceado y semillas de vegetales como tomate, pepino y pimienta. Además de entregar los kits, los agrónomos de APROCANE enseñan a las familias cómo cultivar sus propios huertos orgánicos y cuidar de sus pollos, mediante visitas semanales.  

Las familias deben cumplir con una sola condición: acumular suficiente capital para proveer un kit nutricional para otra familia. Los beneficiarios pueden continuar criando pollos o venderlos, siempre y cuando reúnan $150, el valor requerido para un nuevo kit.

Lo que empezó con 15 familias se ha extendido a 60 familias que actualmente cuentan con medios estables de subsistencia y en el proceso se ha desarrollado un fuerte tejido social.

 

Eras: huertos orgánicos para todas las épocas

Sin duda se trata de una solución ancestral. Las comunidades afroecuatorianas han cultivado plantas en eras de generación en generación. La práctica consiste en construir un huerto orgánico elevado para cultivar todo tipo de hierbas y especias para la cocina. Usualmente se instala una tabla de bambú o madera, sobre la cual se colocan capas de hojas y tierra para plantar la selección preferida de hierbas. Algunas personas incluso optan por colocar abono orgánico entre las capas.

Debido a su altura, las plantas no están expuestas a inundaciones repentinas o animales depredadores. ¿El plus? Se pueden colocar en cualquier sitio, aún si se carece de un lote de tierra, lo que las hace perfectas para las terrazas de edificios en ciudades con poco acceso a jardines.

Un sistema comunitario para secar los granos de cacao

Ecuador representa dos tercios de la producción global del cacao fino de aroma, ingrediente clave del mejor chocolate en el mundo. La mayor parte se produce en Esmeraldas, en donde habitan comunidades afro, chachis y éperas. Tradicionalmente, los granos de cacao se secan sobre concreto, a menudo al costado de las carreteras. El calor del concreto acelera el proceso de secado, pero el calentamiento excesivo y la exposición a los gérmenes disminuye la calidad del cacao.

Los miembros de APROCANE diseñaron un sistema de secado que garantiza la calidad de los granos en grandes cantidades. Consiste en grandes bloques de madera, sobre los cuales se colocan granos de cacao fermentados que obtienen de productores locales. Estos bloques posteriormente se enganchan sobre una estructura de rieles.

Los rieles sobre extensiones de concreto permiten movilizar los bloques de cacao desde un área cubierta hacia el exterior para secado bajo el sol, y viceversa. Así, en caso de lluvia (lo cual es común en esta zona tropical), pueden mover rápidamente los bloques bajo el techo para evitar la afectación de los granos.

Recorrido 2: El páramo

Las comunidades rurales visitadas pertenecen a las provincias de Chimborazo y Cañar, ubicadas en la región andina. Las zonas rurales de Ecuador están severamente afectadas por la pobreza, con una tasa de pobreza multidimensional más alta comparada a zonas urbanas (23,9%) y al nivel nacional (37,9%), según datos del INEC (2018). Los medios de vida, encabezados principalmente por mujeres, están vinculados a la agricultura. Éstos, lejos de ser una actividad romántica, en contexto de cambio climático, de tenencia desigual de tierras, y falta de acceso a los servicios básicos, la producción de cultivos requiere largas y extenuantes jornadas de trabajo. En estas condiciones, las soluciones comunitarias tanto frugales como sofisticadas son las que sostienen la vida.   

Las tunas, un cultivo alternativo en medio de la sequía

La provincia de Chimborazo está siendo azotada por el cambio climático, lo que se evidencia no solo en el deshielo del majestuoso volcán, sino también en la falta de lluvia, la deforestación y la presencia de césped y ganado en lugar de pajonales de páramo. Allí, donde ha desaparecido la vegetación nativa, este noble cactus persiste contribuyendo al ecosistema.

La Asociación Granjero Guaneño, integrada por 62 socios de 14 comunidades, en alianza con la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, ha innovado productos hechos de nopal o tunas: vino, agua tónica medicinal y mermeladas. Mientras que el vino tarda de 6 a 12 meses en fermentarse, los demás productos están listos en 24 horas. Esta variedad en tiempos y formatos hace que sus medios de vida sean más sostenibles.

Los pajonales del páramo andino

A primera vista, mis ojos urbanos no eran capaces de identificar soluciones más allá de un calefactor de agua solar sobre el techo del centro comunitario, hasta que empecé a conversar con Julio quién hacía visible lo invisible. “Para evitar que las larvas ataquen y se coman las habas se deja a las ovejas pastoreen sobre el cultivo” - ¿Y cómo funciona? - “Es la energía de las ovejas, repele al gusano”. Las soluciones surgen también de los conocimientos empíricos.

Después, en una asamblea comunitaria observamos el pasto y ellos apuntaban a las soluciones. “¿Ve esa cerca viva?”. - ¿Dónde? - “¡Ahí!” (risas), como si fuera algo obvio, “es mejor que vallar con alambre, no se envejece y previene la erosión”.

Sentados, contemplando la montaña a 3.800 metros de altura me explican: “Utilizamos la paja del páramo para prevenir las heladas de la papa. Colocamos la paja sobre el cultivo como cobija para aislar del frío”. En poco tiempo, los ejemplos de prácticas y saberes afloraron.

Alpacas para la conservación del páramo

El ganado fue introducido en el páramo de Cañar durante la colonización. Ahora algunos indígenas están conscientes de que la ganadería, vacuno y ovinos  destruyen las almohadillas del páramo, las cuales actúan como esponja o almacenamiento de agua. Comprometidos con el medio ambiente, las comunidades han recuperado y reintroducido las alpacas andinas que coexisten armónicamente con el ecosistema gracias a sus pezuñas suaves y la forma de su dentadura que conserva el pajonal.

Las mujeres hilan la lana de alpaca para tejer hermosos sacos, bufandas, chales y sombreros. Aunque esta actividad reconcilia la necesidad de tener fuentes de subsistencia y la conservación ambiental, aun les toca enfrentar el desafío de mantener las ventas ya que sus productos no pueden competir contra la producción a gran escala de fibras sintéticas.

No cabe duda, las comunidades producen soluciones adaptadas a las circunstancias de cada momento, no obstante, siguen enfrentando desafíos como la falta de mercados, el techo de ganancia provocado por intermediarios, el límite en la tenencia de tierra, entre otros, los cuales solo se resuelven desde múltiples actores. El enfoque centrado en soluciones locales no festeja que las comunidades cubran la brecha a la que actualmente no llega el Estado, valora la autogestión como potenciadora siempre que existan oportunidades para un desarrollo justo y equitativo.

 ¡Próximamente llegará un siguiente blog, en el que te relataremos acerca de nuestro tercer recorrido: la Amazonía!

 

María Gabriela Ayala, Responsable de Experimentación y Paulina Jiménez, Responsable de Mapeo de Soluciones del Laboratorio de Aceleración del PNUD en Ecuador.

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